Explorando el espacio entre la versión escrita y el recuento oral de asuntos por resolver como el saqueo a un cementerio indígena, la desaparición de una película musical o el origen de una novela de espionaje autoeditada; fabrico objetos parlantes, performances que desmenuzan historias y videos donde se performan textos y gestos que plantean otras formas de hacer aparecer lo olvidado. Ubicado entre el lenguaje y el objeto, está el cuerpo como potencial contenedor de memoria y agente de transferencia de estas historias. En proyectos recientes, me he preguntado cómo el barro puede ser considerado una forma documental, pensando desde sus propiedades materiales, las posibles capas temporales que pudiera contener.